05 agosto 2014

El ojo felino de Larracilla


Berónica Palacios/Dante Alejandro Velázquez

El antiguo camino de Mezquitán culebreó por cuatro siglos entre Guadalajara y el poblado de Atemajac, cruzando arroyos y barrancos. La modernidad del siglo XX lo dejó en trozos y ahora se pierde y renace en tramos indefinidos, cercenado por las avenidas Federalismo, Ávila Camacho y Circunvalación. Hoy, la calle Mezquitán cae en una pendiente de grandes banquetas y viviendas donde la gente se sienta a la puerta cada tarde.
Tras una fachada en verde limón se guarda el estudio de Carlos Larracilla. Ahí habitan una decena de gatos, que suben y bajan los muebles y se tienden en el mosaico para refrescarse, mientras el sol penetra a duros golpes por dos minúsculas ventanas hasta salpicar un caballete. El pintor permanece durante horas trabajando y asume que su estudio es también la casa de los gatos, a quienes atiende con el mismo esmero de un amante, pues son ellos quienes dan espíritu al lugar. “Si algún día se busca la autenticidad de ese cuadro, habrá que buscarle el ADN de gato”, comenta mientras señala una obra en proceso y acaricia el lomo de Frida.
Los cuadros de Larracilla nacen de la penumbra con la fascinación de un ojo felino a mitad de la noche. Emergen trazos de luz que enuncian la piel de un personaje y alguna gama de rojos o de ocres establece el escenario de una historia. Son zaetas los colores que rompen la atmósfera y despiertan el mullido silencio del lienzo. Es el pincel que se recrea con la exaltación de quien edifica sueños.
Carlos Larracilla nació en 1976. Se inició en la pintura a los dieciséis años, después de haber sufrido experiencias agudas ante la medicina psiquiátrica que lo movieron a refugiarse en la pintura, primero como terapia autoinfringida y posteriormente como profesión y forma de vida. Aunque tuvo estudios académicos en algún momento de su juventud, es en el trabajo autodidacta donde ha moldeado su formación como pintor. “Todos mis maestros están muertos”, señala refiriéndose a autores como Van Gogh, Caravaggio, Rembrandt, El Bosco y otros que le han alimentado y a quienes les ha propuesto “paráfrasis” de sus obras clásicas, como las distintas versiones personales que tiene de “La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp”.
Cuando se le pregunta si algún autor vivo es influyente en su trabajo no se refiere a quienes suelen exponer en las grandes galerías del mundo, sino a uno cercano y discreto, el pintor Roberto Carlos El Tan, con quien comparte no sólo amistad, sino experiencias paralelas en el mundo de los delirios.
Si algo enciende la pupila en los cuadros de Larracilla, es también la economía del color. En ellos no hay abuso de efectos policromáticos, ni se baten las pinceladas a diestra y siniestra. Por el contrario, dosificarlo es una forma de  manifestar su intensidad en medio de grises, negros y vacío. Es la constante lucha entre luz y sombra quien gobierna los senderos de un mundo alterno y atemporal.
Los protagonistas de su obra, como la luz, no son una yuxtaposición en el lienzo, sino que emergen como un rastro de neblina o un delirio. No sabe uno en qué momento aparecen ni cuándo se esfumarán. Cada cuadro recrea el instante preciso en el que están y son luminosos. Es el preciosismo de la figura alterado por el sueño, la pesadilla, el vuelo de los demonios o una bofetada de viento.
Como escribió Bernardo Esquinca: Los personajes que lo habitan —cubiertos por la segunda piel del payaso en su mayoría— parecen estar posando en espera de una mirada que los salve del tortuoso letargo al que están conferidos. No buscan piedad sino complicidad: han expuesto sus vísceras, sus zoológicos íntimos, su desnudez literal, deforme. Por otro lado, Gustavo Aréchiga, lo compara con un cuadro de Van Gogh antes del suicidio: “la obra de Carlos Larracilla también está habitada por el rondar de pájaros negros”.
El trabajo del artista plástico ha sido Premio Nacional de Pintura Atanasio Monroy y el Premio Nacional de Pintura Janssen. Ha expuesto en más de 60 exposiciones individuales y  colectivas. A pesar de que la exposición, venta y difusión del arte requiere deambular en ambientes sociales, Larracilla reconoce en la soledad el alimento del proceso creativo y prefiere resguardarse en el taller de Mezquitán, lejos de los perturbantes elogios y la vanalidad del mercado. Ahí se está mejor, entre los gatos, y con el sol entibiando la pelambre del mosaico.
(Texto publicado en la revista Papalotzi No. 29. Febrero-mayo de 2014. Guadalajara. México. Imagen: "El lente". Técnica mixta sobre papel. Carlos Larracilla)


04 noviembre 2013


La vida misma
Berónica Palacios Rojas
 
 
Salirse de la ruta
Por Rebeca Ferreiro
4 Noviembre 2013
Para Berónica Palacios, egresada de la licenciatura en Letras Hispánicas y fundadora de la revista Papalotzi (en 2004) y de Ediciones Papalotzi (en 2007), cada revista y cada libro que logran publicar no son productos, ni copias en serie, ni cúmulos de páginas encuadernadas... son hijos. Y como a los hijos, “no puedes decir cuál te gusta más y cuál menos. De hecho, no te gustan, los quieres, los sientes”.
El más reciente ejemplar de esta editorial independiente, interesada en la publicación de voces emergentes y consagradas, locales e internacionales, lleva por título Espiral viajero, una compilación de textos de un género poco abordado en la actualidad por las casas editoriales, aunque de especial interés para un creciente número de lectores: la crónica de viaje.
De viaje
El nombre viene de la línea curva, que es el perpetuo movimiento, igual que un viaje. Así que quisimos publicar crónicas de viaje precisamente por su vitalidad, y porque es uno de los géneros que se trabaja poco. Es evidente que existen numerosas antologías de poesía y narrativa, pero las de crónica son escasas. Incluso cuando suele haber periodísticas, las literarias son poco comunes. Esto quizás abona a la resistencia que hay por parte de muchos escritores a crear en este género, tan diferente; lo que es una pena porque podrían llegar a convertirse en un documento histórico.
Veinte voces
Queríamos invitar al lector a que conociera los mundos mágicos a través de nuestros ojos y de nuestras letras. Los lectores están preparados actualmente no sólo para leer, sino para escribir y enamorarse de los lugares, para abrir su curiosidad al mundo. Nuestra vida es tan monótona que no observamos las pequeñas cosas que otro nos desvela. Por eso, queremos enganchar al lector a esta espiral con veinte experiencias de vida, veinte viajes a diferentes lugares lejanos y cercanos para que sientan ese calor humano que está presente hasta en las más claras descripciones de la arquitectura del lugar. Es una invitación a vivir viajes en nombre de otra voz.
Construir el momento
Todas resultan muy diferentes entre sí. Unas son más sentimentales que otras. Sin embargo, la única constante temática entre todas fue que ninguna coincidió en narrar en torno a un lugar turístico o muy conocido, sino que se preocuparon por escoger lugares que a primera vista no podrían parecer muy llamativos, lugares a los que en apariencia no se les pudiera extraer mucho, así que en ello veo una gran cualidad. La crónica de viaje construye el momento. El verdadero cronista siempre se sale de la ruta, ama observar detalles.
Estamos lejos
Éste es un resultado colectivo en el que todos participamos como escritores, financiadores (dada la situación regional que hace de la edición una labor de la que es muy difícil vivir) y lectores. Hay pocos lectores para textos literarios, las librerías venden los libros a cuenta gotas, a menos que se trate de un autor reconocido a nivel mundial. Las ventas se hacen, en realidad, de mano en mano y la capacidad de financiamiento de los libros todavía no es algo que veamos muy viable. Estamos lejos de vivir de la editorial. Sin embargo, trabajamos desde las tres trincheras: la escritura, la edición y la promoción; tareas arduas y celosas a tal punto que a veces no podemos ejercerlas al mismo tiempo, pero las enfrentamos con gusto, pues es un proyecto de convicción.
Nota publicada en la edición 766

 

02 enero 2011

La Prosa Nostra en Tlajomulco de Zuñiga, por estamos



Lisi, Zapa, Bero, Muñoz, Lety, Amalia, Dante y Gustavo Hernández, el Pato.

Cádaver exquisito de algunos escritores que estuvimos en La Prosa Nostra.

Poemas en un puente a la entrada de Tlajomulco. Uno debería utilizar la poesía para hablar mal de parientes manolarga...







Pinta de bardas.





Estamos en la Unidad Deportiva, este poema salió en el periódico de la localidad.





Pintamos en una casita.






Desfallezco en tus versos me estoy quedando sola.
Amalia Go




Esta experiencia ha sido una de las más gratificantes que he tenido a lo largo de mi carrera, si así -se puede decir- de escritora, haber conocido personas tan valiosas como Amalia o Mariana Ayón, que tal prima de una excompañera de la Facultad. Todavia parece que cursé la Universidad y conocí a mi amigo, Zapa. Un abrazo a todos ellos, con todo mi amor, beropa.





11 octubre 2010

Prosa nostra y programa este 12 y 13 de noviembre

Poetas por día

Viernes 12 de Noviembre
Abril Medina, Laura Solórzano, (Carmen Villoro), Leticia Cortés, Silvia Eugenia Castillero, Luis Armenta Malpica, Jorge Souza, Dante Medina, Felipe Ponce, Raúl Aceves.


Sábado 13 de Noviembre
Lisi Turrá, Adriana Leal, Oscar Tagle, Berónica Palacios, Luz Balam, (Patricia Medina o Selene Bueno), Verónica Gutiérrez-licón, Raúl Bañuelos, (Luis Vicente de Aguinaga), Jorge Orendáin, (Ricardo Yáñez).


Programa por día
Viernes 12
Hora Actividad
19:00 Ceremonia de Inauguración
19:30 Inicio de actividades
21:00 Fin de actividades del día
21:30 Coctel personal

Sábado 13
Hora Actividad
19:00 Inicio de actividades
21:00 Fin de actividades
21:00 Pega de calcas de la poesía
20:30 Pinta del “Muro de la Poesía”
Concierto

Actividades en turno matutino
1 Venta de libros de poesía por editoriales independientes
2 Visitas guiadas de centros escolares a la expo venta
4 Rifa de libros
5 Lectura colectiva de alumnos (foro de los poetas)

La Prosa Nostra en Tlajomulco de Zuñiga, por allí estaremos



La Prosa Nostra en Tlajomulco de Zuñiga, por allí estaremos

01 octubre 2010

Papalotzi en su labor de difundir las Lenguas Vivas


Isaac con su paciencia y sabiduría iluminó el salón audio visual de la Preparatoria N 3 en Guadalajara Jalisco. Por la mañana estuvo de 10:00 a 12:00 y por la tarde estuvo de 4:00 a 6:00.

Papalotzi apoya a difundir la Lenguas Vivas

Isaac Díaz Sánchez, escritor bilingüe -otomí y español- Vino a Guadalajara invitado por Papalotzi a difundir su lengua y hablar sobre la importancia de ella a los jóvenes.